sanmiguelPor Condado Plaza

Entre las muchas cosas que hacen admirable a México, están sus edificios coloniales. Son la herencia de una etapa compleja en nuestra historia, pues por un lado recuerda la violencia y la dominación sufridas por los pueblos mesoamericanos, pero también fue el momento en que se recibieron las influencias culturales que nos convirtieron en la nación que actualmente somos.

Iglesias, conventos, misiones y edificios de gobierno fueron las principales construcciones que se hicieron durante la etapa virreinal. Posteriormente se levantaron las casas señoriales, que serían las residencias de las familias más importantes de cada población. De esta forma se comenzó a edificar la estructura del nuevo país, pero también se constituyó un valioso patrimonio arquitectónico, que afortunadamente se conservó a lo largo de los siglos.

En todas las ciudades de México se pueden admirar joyas del Barroco, el Neoclásico o el Gótico, pero algunas destacan tanto por la cantidad como por el estado de conservación de sus edificios. Un ejemplo de lo anterior es San Miguel de Allende, en el estado de Guanajuato. Sus calles ofrecen un magnífico recorrido por la historia de la arquitectura novohispana. El paseante puede sentirse transportado a otra época, si bien las señales del paso del tiempo y la modernidad se hacen evidentes, sobre todo al ver la cantidad de turistas que visitan la ciudad.

San Miguel se ha convertido en un punto de atracción para los artistas, que llegan para conocer su arquitectura y se quedan por el ambiente bohemio y tranquilo, que incita la creatividad. Prácticamente en cada calle de la ciudad se puede hallar una galería de arte, un taller en el que se forman nuevos talentos, o un espacio para difundir la producción artesanal del estado. Si de comprar obsequios o recuerdos del viaje se trata, San Miguel les dará tantas fabulosas opciones, que lo difícil será decidirse.

Este apacible rincón guanajuatense, que pese a su gran atractivo turístico tiene muchos espacios donde se respira la tranquilidad de la vida provinciana, también ha sido muy atractivo para ciudadanos extranjeros en busca de un lugar para pasar sus años de retiro. El clima es perfecto la mayor parte del año, pues las temperaturas no suelen ser extremas. Otro punto favorable para convertir a San Miguel en un segundo hogar.

Hay que mencionar que, pese a ser una importante ciudad, San Miguel no tiene aeropuerto. Pero esto, lejos de ser una desventaja, ha terminado por convertirla en un lugar ideal para desconectarse del mundo y comenzar a vivir a otro ritmo. Además, llegar no es nada complicado, pues se puede viajar por autobús desde la Ciudad de México o desde Guanajuato, capital del estado.

No esperen más, y vengan a descubrir este maravilloso tesoro colonial de nuestro país.